PROPIEDADES DE LA
ACELGA

Clasificación científica
Pertenece a la familia de las Quenopodiáceas
que comprende unas 1.400 especies de plantas
propias de zonas costeras o de terrenos
salinos templados. La acelga es de la
especie Beta vulgaris, variedad cycla.
Origen y zonas de cultivo
Es una planta con grandes hojas verdes y
carnosas pencas blancas. Su origen se sitúa
posiblemente en las regiones costeras de
Europa, a partir de la especie Beta
marítima, obteniéndose por un lado la acelga
y por el otro la remolacha (variedad
vulgaris). Fueron los árabes quienes
iniciaron su cultivo hacia el año 600 A.c..
Tanto los griegos como los romanos
conocieron y apreciaron las acelgas como
alimento y como planta medicinal. En la
actualidad, Europa central y meridional, y
América del Norte, son las principales zonas
productoras.
Valor nutritivo
Aporta mayoritariamente agua y cantidades
mucho menores de hidratos de carbono y
proteínas, por lo que resulta poco
energética, aunque constituye un alimento
rico en vitaminas, sales minerales y fibra.
Tras la espinaca, es la verdura más rica en
calcio, además de cantidades nada
despreciables de magnesio. En cuanto a
vitaminas, destaca la presencia de folato,
vitamina C y betacaroteno o provitamina A
(el organismo la transforma en vitamina A a medida que la necesita). La acelga cruda
contiene mucha más vitamina C que la cocida,
por lo que en ensalada constituye una buena
fuente de esta vitamina.
Las hojas verdes más externas son más
vitaminadas (hasta 50 veces más en el caso
de los betacaroteno).
Indicaciones y contraindicaciones
En dietas de adelgazamiento, las acelgas
simplemente hervidas, al vapor o salteadas
con un poco de aceite de oliva, forman un
plato muy recomendable. Por su excelente
aporte de folato, es un alimento
imprescindible en la dieta de la mujer
embarazada. La deficiencia de esta vitamina
durante las primeras semanas de embarazo
puede provocar malformaciones en el
desarrollo del sistema nervioso del futuro
bebé. En ensalada su aporte de esta vitamina
es mayor, ya que es muy sensible al calor, y
al cocerla se pierde parte importante.
Por otra parte, las hojas presentan
propiedades laxantes y diuréticas, lo que
resulta beneficioso para un buen número de
afecciones: estreñimiento, hemorroides,
hipertensión y retención de líquidos, entre
otras.
Sin embargo, las acelgas contienen bastantes
oxalatos. Por ello, deben consumirse con
moderación en caso de cálculos biliares o
litiasis renal.
En la cocina
El sabor de las acelgas es similar al de las
espinacas, aunque algo más suave. Las hojas
verdes y finas requieren menos de la mitad
del tiempo de cocción que las pencas
blancas; por lo que es mejor separar
previamente dichas partes, y de esta manera
se evita que las hojas queden demasiado
blandas por exceso de tiempo de cocción.
Las hojas tiernas se pueden tomar crudas en
ensalada. Si son ya viejas, es mejor
consumirlas sin los tallos y nervios, ya que
aportan un sabor amargo. Así mismo, cuando
su nervadura es muy acusada, se utiliza
preferentemente la penca, que puede
prepararse rellena o rebozada.
Criterios de calidad en la compra y
conservación: Disponemos de acelgas en el
mercado durante todo el año, aunque la mejor
época para su consumo va desde finales de
otoño a principios de primavera.
A la hora de comprarlas, los ejemplares de
mayor calidad son aquellos con hojas tersas,
brillantes y de color verde uniforme (sin
manchas), con pencas duras y de color
blanco. Si las hojas son muy grandes y
arrugadas, quiere decir que ya han florecido
o están a punto de hacerlo, y esto hace que
sus pencas desarrollen un sabor muy amargo.
Si se compran frescas y se desean congelar,
se han de escaldar previamente durante 2-3
minutos en agua hirviendo y posteriormente
se congelan.
Es una verdura muy perecedera, por lo que
conviene consumirlas en el menor periodo de
tiempo. Si la guardamos en el verdulero de
la nevera, se conserva unos días más.
Para cocerlas, píquelas muy menudas y
lávelas bien con agua fría abundante.
Póngalas en una olla con agua fría y sal y
déjelas cocer destapadas durante unos 30
minutos desde que rompe el hervor.
Escúrralas bien. Así quedarán en su punto.
Las hojas verdes más externas son más
vitaminadas (hasta 50 veces más en el caso
de la provitamina A).