PROPIEDADES DEL REPOLLITO DE BRUSELAS

Coles de Bruselas
Clasificación científica:
Las coles de Bruselas pertenecen a la
familia de las Crucíferas (Crucífera),
especie Brassica oleracea variedad gemmifera.
Dentro de dicha familia se encuentran otras
muchas variedades: bróculi, col blanca o
repollo, col verde, lombarda, coliflor,
colinabo, nabo, rábano, etc.
Origen y zonas de cultivo:
Las coles de Bruselas, también conocidas
como repollitos, son las yemas de entre 2 y
5 centímetros de diámetro que se desarrollan
en las axilas de las hojas de la planta del
mismo nombre.
Su color es generalmente verde, aunque
también puede ser rojo o morado. Empezaron a
cultivarse hace más de un siglo en Bélgica,
cerca de Bruselas, razón por la que se le
otorgó el nombre de esta ciudad. Hoy día se
cultivan también en Holanda, Francia,
Inglaterra y otros muchos países.
Diversidad y tipos:
Existen numerosas variedades de coles de
Bruselas, que se diferencian entre sí por
tamaño, sabor, color y época de recolección.
Se clasifican en dos grupos, según se trate
de variedades híbridas o estándar. Las
variedades estándar, aunque producen coles
más grandes y probablemente de mejor sabor,
han sido eclipsadas por las variedades
híbridas, ya que éstas son más uniformes y
se conservan durante bastante más tiempo.
Valor nutritivo:
El agua es el componente mayoritario de
estas verduras, seguidas de los hidratos de
carbono y las proteínas; estas últimas en
una cantidad superior al resto de verduras.
Constituyen una buena fuente de vitamina C y
folato y en menor proporción contienen
provitamina A y vitaminas del grupo B (B1,
B2, B3 y B6). Entre los minerales destaca la
presencia de potasio, fósforo y pequeñas
cantidades de calcio, magnesio y sodio.
Tabla de composición (100 gramos de
porción comestible):
Energía (Kcal.) Proteínas (g) Hidratos de
carbono (g) Fibra (g) Potasio (mg) Magnesio
(mg) Carotenos (mcg) Folato (mcg) Vitamina C
(mg)
35,7 3,5 4,1 3 375 19 13 90 100
Ventajas e inconvenientes de su consumo:
Por su escaso valor calórico, su consumo
puede ser interesante en dietas
de control de peso. Su elevado aporte de
fibra, favorece el movimiento
intestinal, por lo que están especialmente
indicadas para aquellas personas que padecen
de estreñimiento crónico; aunque también
pueden resultar flatulentas para personas
que tienden a acumular gases intestinales.
Por su riqueza en folato, el consumo de
coles de Bruselas contribuye a prevenir o
tratar la anemia. Además, su elevado
contenido en vitamina C facilita la
absorción del hierro vegetal que contiene.
Por otro lado, se está investigando el
potencial efecto protector del consumo de
coles de Bruselas frente al cáncer debido a
su contenido en betacaroteno (precursores de
la vitamina A en el organismo) y de
derivados sulfurados, ambos compuestos de
acción antioxidante.
En la cocina:
A diferencia de otras verduras, las coles de
Bruselas siempre se consumen cocinadas. Se
pueden preparar rehogadas, y servirse solas
o como acompañamiento de otros platos.
Constituyen una estupenda guarnición para
los platos de carne, así como un ingrediente
muy adecuado en las menestras de verduras.
Una vez cocidas y frías, las de menor tamaño
pueden formar parte de ensaladas,
normalmente junto con otras hortalizas.
Criterios de calidad en la compra y
conservación:
Las coles de Bruselas de temporada son
aquellas que se encuentran en los mercados
en otoño e invierno. Al comprarlas, hay que
seleccionar las cabezas lisas, firmes,
apretadas y pesadas para su tamaño. La zona
del tallo debe estar limpia y ha de ser de
color blanco. Se deben rechazar las coles
que presenten manchas o puntos marchitos, ya
que ello es indicativo de que llevan
demasiado tiempo almacenadas; de este modo
su valor nutritivo se ha reducido y suelen
presentar un ligero sabor a moho. Las de
mejor sabor son las pequeñas, verdes y
duras, debiendo evitarse las de color
amarillento o marrón.
Se comercializan desprovistas del tallo,
alcanzando en el mercado precios bastante
elevados que se compensan por el ahorro de
tiempo de preparación y los escasos
desperdicios que originan.
Una vez en el hogar, las coles se pueden
conservar durante una semana, siempre que se
mantengan en la nevera, sin lavar, y dentro
de una bolsa de plástico perforada. También
se pueden congelar enteras, previamente
escaldadas durante 3-5 minutos y se
conservan así durante un año
aproximadamente.